Equipo íntegro del Anaitasuna con su presidente y entrenador que conseguía el campeonato nacional de aficionados temporada 1972-1973.
DV. La próxima semana se cumplen 35 años de una de las páginas más brillantes del Club de futbol Anaitasuna de nuestra localidad. En julio de 1973, y tras vencer al Cacereño por 4-1 en el antiguo campo de Alcibar, el Anaitasuna se erigía Campeón de España de Aficionados de la temporada 1972-1973. Previamente, el 30 de mayo y tras vencer al Tolosa se llevaba el trofeo de Campeones de Gipuzkoa de aficionados.
Para conmemorar la efeméride, los integrantes del equipo, directiva y entrenadores se reunirán mañana sábado para escuchar una misa a las 11 de la mañana en Mártires, donde darán buena cuenta de un hamarretako. A continuación, hacia las 14.30 harán una comida de confraternización en el restaurante Laja.
Los partidos
Previamente a disputar el campeonato de España, el Anai lograba el campeonato de aficionados de Gipuzkoa tras vencer al Tolosa y representar así al fútbol gipuzkoano en la pugna nacional.
En los dieciseisavos de final pasó por encima del Portugalete con una doble victoria, tanto a la ida como a la vuelta. Para los octavos tuvo que enfrentarse a los asturianos del equipo de Avilés, el Ensidesa. Para el partido de ida en el que vencían por 0-2, usaron un autobús que cedía la Real Sociedad.
En el partido de vuelta, el 13 de junio del 73 empataban y pasaban a cuartos. En esta fase el rival fue el Erandio contra el que perdía por 2-1 en el partido de ida y al que vencía en la vuelta tras una disputada prórroga. Para las semifinales la suerte no fue propicia para los guipuzcoanos el ya que se emparejaban el Tolosa y el Anaitasuna.
El de ida se jugaba en Alcibar y nuestro equipo ganaba 4-0 a falta de 14 minutos del final. Aún y así el Tolos reaccionaba y el marcador quedaba en 4-2. En la ida, el Tolosa se imponía por 2-1 en un encuentro fuerte y con poco juego. Nuestra defensa trabajó duro ante un Tolosa que dominaba. Destacaban entonces todos los jugadores del Anai y especialmente Sagarzazu, Berasategi y Juaristi II. La final ya estaba asegurada y el rival sería el Atlético Cacereño que se había impuesto en las semifinales al equipo del Lorca y sin haber sufrido ninguna derrota en el campeonato.
Nuevamente la Real Sociedad cedía desinteresadamente un autobús para un Anaitasuna pletórico de fuerzas con seis victorias y dos derrotas. El equipo del Anai acudía al completo a un campo que marcaba 38 grados en los asientos de general y en el que unos 75 hinchas rojillos se las veían con unos 8000 aficionados del Cacereño.
Finalmente con un resultado de 2-3 el Anai era casi campeón. El definitivo encuentro de vuelta se jugaba en Alcibar con un contundente resultado de 4-1 a favor del equipo local. El modesto campo de Alcibar se encontraba a rebosar con los miles de aficionados que acudieron al campo, entre los que se encontraban los presidentes del Eibar y de la Real.